DON AVARICIO Y MARGARITA
Margarita:
Tenía 18 años y vivía en una fila pudiente de Paraná en el campo en la estancia “Camino al Cielo”
Don Avaricia, patrón de estancia, (gordo con una cruz)
Ella se ocupaba de todo lo referente a la limpieza y mantenimiento de la casa. Darle de comer a los animales. Cuidar las crías. Se acostaba muy tarde, cuando todos dormían.
Pensando en lo que su patrón le iba a pagar por los trabajos y axial volver a la ciudad.
Margarita para acá, m para Allah. Con cada acción ella se ve cada vez más desmejorada en sus facciones y en sus ropas...
.y el patrón si bien la ve cada vez más desmejorada la alienta a esforzarse
NUDO
Un DIA uno de sus hijos enfermo mientras la mujer con su esposo viajaban a Bs. as de compras.
Ulises, volaba en fiebre, le agarra de la mano de m. para rezar
M. lo lleva al medico junto con sus hermanitos.
José le prepara el sulky prácticamente no se usaba.
Salio siendo la tarde. La lluvia empeoro el camino.
Los niños iban cubiertos por frazadas.
Se ve la casa del medico.
Llegan.
Los atiende la esposa del m.
Les dice que pasen que se fue a otro lugar a ver a un enfermo.
Se hizo de noche y el medico no volvía.
Ella empezó a impacientarse y pensaba en muchas cosas.
La mujer les convido con sopa de verduras.
Los niños comían y reían mientras en la otra habitación, Ulises enfermaba cada minuto más
A la madrugada llega el doctor le coloca una inyección al niño y le da una infusión. Parten nuevamente para la casa.
DESENLACE
Se hicieron la s primera horas de la mañana llegan los patrones.
Don Avaricio baja de una camioneta reluciente con ropas nuevas, zapatos brillosos¡
Margarita cansada desmejorada harapienta, despeinada.
Los niños corren a contar lo que le paso a su hermanos Ulises y lo que hizo Margarita
Don Avaricio: Nuestra querida Margarita
Tus esfuerzos hacen que cada dia seas mas feliz con lo que tenes¡
(e palmea la espalda)
Pero don Avaricio, Ud….
Si mi querida, si…si…se que me vas a decir que aca sos feliz
Y te digo mas, no te falta nada para serlo
No tenes de que preocuparte, ni de prosperar ni superarte¡ le dice la mujer
Si, si, de esas preocupaciones me ocupo yo que para eso soy el patron¡
Ahora anda a seguir con tus tareas¡
Marg. Con la cabeza gacha y mirando los zapatos relucientes de Don Avaricio¡
Si patroncito¡
Se va diciendo en voz baja La vida es un lujo¡
cuando la resignación y la avaricia se juntan….
FIN
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