TRABAJO PRACTICO NRO 2
´PRESENTACION
Este trabajo responde a una consigna oral planteada por la Prof. Isabel Tamayo, de la cátedra “TECNICAS CONTEMPORANEAS AUDIOVISUALES”, de la carrera “Licenciatura en Artes Visuales, de la UADER”.
Consiste en la creación producto de lecturas sugeridas, biografía y obra de Juan L. Ortiz, Gubert, Berger, Babell,de una obra en forma de caja cuyos elementos constitutivos estimularán la totalidad de los sentidos, incluyeran al disfrutador el ambiente en el que se presentara.
Roman Gubert:
”Nosotros somos hijos del pensamiento lineal aristotélico; en cambio, los niños de hoy, de siete años ya han aprendido eso tan maravilloso y tan fundamental que es la estructura hipertextual: saber que un camino tiene muchas ramificaciones."
Esto es lo que he experimentado al adentrarme en este mundo fantástico de la Literatura, el Cine, el Arte¡
DESARROLLO
A Teresita Fabani
La sombra, al fin, la sombra en que ya casi flotabas,
te cubrió, frágil niña, con la ola temida
que golpeaba contra tu cabecera en el desvelo visionario.
Ah, la luz del alba celeste, en las cortinas, qué vana,
qué vana la franja de oro desvaído en la pieza,
y qué vanas las flores, y qué vano el gesto largo de tus brazos,
llamando, ay, llamando sobre tu cabellera ya medio anegada.
Los finos brazos de cera hacia una luz con alas, apenas luz,
pero donde temblaban jardines y campanas de media tarde,
hacia, a pesar de todo, la esperanza, otro ángel,
que solía traerte un chal para los breves hombros al crepúsculo,
un aire amigo, lírico, para la asfixia de la noche,
y un ligero conjuro para los fantasmas últimos de la noche…
Qué solos, frágil niña, qué solos los largos brazos llamando!
¿Se desesperaron frente a la crecida extraña, extraña?
¿O encontraste en lo hondo, en la pálida aurora abisal,
que “todo tenía nombre”, el nombre, ay, cambiante pero el
único de nuestro amor
y del amor de todo con los números de que tu alma ya estaba
melodiosa?
Oh, si esa melodía oscura de tu alma
se hubiera fundido dulcemente, y en seguida
con las ondas que traerían ahora el día profundo, musical
—esas ondas que habías sentido y que rehuías, marea etérea,
infinita, de estrellas en el vértigo—,
y estarás ya, frágil niña, de vuelta en estas ramas que se mecen,
serena ya, de aire sobre nuestra tristeza
y nuestra inquietud vaga por ser dignos de ti
hasta en los menores gestos grises de una mañana de invierno:
criatura toda de música, de la música de aquí y de la música
de allá,
atravesada como un lirio sobre la corriente del límite,
crucificada largamente, largamente, sobre el filo mismo del
límite:
del aire, frágil niña, del aire y de estas ramas,
la sonrisa sin herida, y la voz sin penumbra rota ahogada…
al fin, al fin?
Juan l. Ortiz
jueves, 23 de julio de 2009
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